Viejos amigos. Visitando a Aku

Si de algo estoy orgulloso en esta afición es de los buenos amigos que he ido haciendo durante el paso de los años.

Es verdad que en este mundo hay gente oportunista y gente que va y viene, pero es cierto que también hay personas que calan muy profundamente en tu ser y sabes que estas personas formarán parte de tu vida durante muchos años. Por suerte, la gran mayoría de las personas que he conocido en este mundillo han hecho mella en mi y puedo presumir de una amistad sincera y verdadera.

Este es un ejemplo de una amistad verdadera. A Nacho (Aku) lo conocí hace ya bastantes años gracias a un foro llamado BonsaiSur, que nos permitió forjar lazos a muchos aficionados del sur de España. Durante varios años, nos veíamos gracias a las quedadas que se realizaban en Málaga y que de forma desinteresada organizaban con mucho esmero personas que trabajaban duro para que todo saliese a la perfección y pudiésemos disfrutar de grandes momentos y de grandes amigos.

Con el tiempo, estas quedadas fueron desapareciendo y el contacto con la gran mayoría fue enfriándose, pero con Nacho siempre he mantenido un contacto, unas veces venía él a casa, otras iba yo a la suya o directamente los teléfonos hacían de unión.

Pues bien, hacía 6 años desde nuestra última visita física y coincidiendo con mi paso por Málaga para ir al aeropuerto, decidí organizarme un poco mejor y poder parar a ver a Nacho y pasar uno de esos ratos que tanto nos gusta, y que no se como nos las apañamos pero que pasan tan rápido que siempre saben a poco.

Esta vez hemos quedado en su rincón de los bonsais; el Jardín Casa Klein, dónde, gracias a la cesión de un particular (a la que presentaré en otra entrada), Nacho ha podido dar rienda a su saber y ha conseguido formar un lugar donde se respira ese ambiente que tanto nos gusta a los bonsailovers.



En este jardín se reúnen los socios del Club Bonsai Axarquía, del que si no me equivoco es presidente otro gran amigo al que me quedó pendiente saludar, Jose Manuel Martínez Vázquez (Jozelito), y donde siempre hay hueco para trabajar. 

Y es que siempre es agradable encontrarse con los viejos amigos, aunque pase tanto tiempo y más cuando podemos pasear tranquilamente y pararnos delante de cada uno de los árboles y cambiar impresiones, sugerencias o visiones.




Desde aquí quiero dar las gracias a los que me acompañasteis en esta visita y que por mi mala cabeza no me acuerdo de ningún nombre (os pido disculpas por ello). Y espero en breve volver a coincidir con vosotros, ya que el aeropuerto de Málaga se está convirtiendo en un destino casi obligado en este comienzo de año.

Recordad, el arte del bonsai no es sólo saber trabajar un árbol, o tener una colección que quite el hipo. Muchas veces hacemos bonsai sólo con una charla entre amigos, con un abrazo o un apretón de manos. Al igual que nos preocupamos de mantener el abono húmedo o las plagas a raya, debemos de preocuparnos de mantener a las personas que queremos a nuestro lado en este mundo.

Un saludo a todos!

Manuel Porras Sanchez

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