miércoles, 7 de enero de 2015

Primeros pasos de un manzano

Hola a todos!

Seguimos con las entradas en año nuevo, y esta entrada es especial porque he trabajado un pequeño manzano que me regaló el año pasado mi amigo Javier Riart. ¿Os acordáis de él? Vamos a recordarlo pinchando en este enlace: Mi amigo Javier

En una de sus visitas, me sorprendió con un regalazo. De su manzano everest había esquejado una rama y como es un artista en esto de los esquejes, había prendido perfectamente. Durante el 2014 lo tuve a pleno sol y lo estuve dejando crecer libremente, desarrollandose a su aire y acostumbrandose a mi presencia. 

Hoy, tarde de frío en la que he aprovechado para trabajar alguno de mis caducos he decidido empezar su camino en el mundo del bonsai. Y aunque todavía quede muchisimo camino que recorrer, tanto Javier como yo estamos contentos con este primer trabajo.

Vamos a ello:

Después de un otoño complicado, en el que no ha terminado de tirar la hoja hasta hace unos días he optado por hacer un pequeño defoliado dejando solo algunas de las hojas. Pero inevitablemente, terminarán cayendo. Este es su aspecto inicial

Muchos estaréis pensando que es un palito, que es una pérdida de tiempo, pero los que realmente amamos este arte, sabemos ver más allá del material de inicio. Es verdad que es un "perejil" con todas las letras, pero me lo ha regalado una gran persona, y eso hace que para mí sea especial. Por lo que me pongo manos a la obra a sacar el máximo rendimiento de esta planta y lo primero que he realizado ha sido un alambrado "a lo bestia" para poder doblarlo. El problema es que no me quedaba alambre de calibre grueso, por lo que he tenido que hacer un alambrado poco ortodoxo para este trabajo. Ahora es más un montón de aluminio antes que una planta! jajajaja.

Bueno, el trabajo va quedando bien. ¿Y si lo trasplantamos? Javier es un experto en esquejar, por lo que las raíces deben ser brutales! Y así ha sido:


Y para un árbol regalado, una maceta regalada. Esta maceta es obra de un gran amigo malagueño y pintada por mi mujer en un taller de Rakú que hicimos en una de las quedadas de BonsaiSur, (estas quedadas se echan muchisimo de menos). El árbol ha quedado genial.
Ahora, a regar y a disfrutarlo.

Recordad, no existe un mal árbol o un material malo. Nosotros debemos unir nuestro camino al camino del bonsai y saber expresar lo que realmente se esconde en la planta. El resto irá apareciendo sólo. 

Ese es el secreto del verdadero arte del bonsai.

Un saludo amigos!

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