El tomillo que nadie quiso.

Hola a tod@s!

Hoy os voy a contar la historia de un "tomillo aceitunero", el cúal ha tenido una vida parecida a la del patito feo.

Cuando lo recuperé hace un año exactamente, y tras su enraizamiento, lo puse a la venta, pero al final y dado que nadie lo ha querido por no tener "curvas y recurvas". Así que lo he vuelto a poner en la mesa de trabajo y me he acordado que en su día, decidí trabajarlo en estilo bunjin o literati, dado a lo esbelto de su silueta y a lo lejos que estaba el verde. Por eso se plantó pensando en ese diseño y dado que lo iba a vender, lo dejé crecer libremente.



Esta especie se caracteriza por tener una hoja minuscula, al igual que su floración y la gran mayoría de las veces, la madera también presenta una vejez que los hace muy atractivos para los aficionados a este arte. Y si a eso le añadimos que desinfican maravillosamente a base de poda, tenemos una especie muy interesante.

Lo primero que he hecho ha sido limpiar la madera y sacarle la vena. Así podemos mejorar la madera muerta y realzar esos detalles que esconde. Cepillo y gubias en mano, vamos sacando poco a poco los detalles.


Despúes, y una vez realizado la limpieza de la madera he decidido a trasplantar. El enraizamiento ha ido genial. Personalmente, cuando recupero árboles intento dejar el mínimo de tierra de campo para favorecer el enraizamiento y así poder formar los árboles desde el primer trasplante.

Y tras darle muchas vueltas, he cambiado por completo el diseño de este tomillo. Ahora empieza el camino en su formación, en estilo semi-cascada. El resultado ha sido muy bonito, y en cuanto densifique y se formen las capas en condiciones va a ser muy bonito. 


En el futuro deberé buscar una kurama para este pequeñajo, ahora a protegerlo y esperar a que el trabajo haya ido bien. Al final el patito feo ha resultado ser un cisne interesante

Un saludo a todos

Manuel Porras Sanchez

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar en este blog! No dejes de hacerlo!

Instagram