El éxito del Hanagokoro

Hoy voy a dedicar la entrada a un pequeño "experimento" casero.

Existen muchas entradas relacionadas con la forma de abonar, basándose en productos y recetas "milagrosas", pero muchas de estas formas de abonar necesitan que se expliquen correctamente como deben hacerse para que el éxito del abono sea el esperado.

A finales de julio, decidí alternar el abono que  utilizo normalmente con hanagokoro siguiendo los consejos de un gran amigo. Muchos de los presentes en aquella tertulia, me aconsejaron no usarlo, ya que "en verano con el calor, no se pudre".

Y esto es una verdad como un templo. Pero claro...y si le ayudamos a que se "pudra"?

Pues bien, despues de 2 meses en los que he aportado 3 veces hanagokoro, he entrado en la "primavera de septiembre" con los árboles muy vigorosos y llevo todo el verano disfrutando del crecimiento de los árboles. Y mucho más aún, el alcornoque que os presenté como "el débil" ha compensado la brotación con ayuda del pinzado y el hanagokoro, quizás, por la activación de microorganismos que provoca este tipo de abono en nuestro sustrato.

Vamos con las fotos que siempre ayudan más a entender estos experimentos.

Todos conocéis el hanagokoro: En apariencia, parece una bola de paja triturada con poco peso y que a simple vista te da que pensar sobre su efecto a la hora de abonar.

Si lo dejamos directamente sobre la maceta y lo regamos, observamos como cambia un poco de color, pero con estos calores, vientos y horas de luz, termina por endurecerse un poco y así puede pasarse años y años. Pensamos que esta funcionando, y lo dejamos ahí, pero no vemos ningún resultado. Es más, cuando lo levantamos, solo vemos una pequeña capa de color negra, de la parte que sí ha funcionado, pero no es lo correcto.


Ahora, podemos ingeniar mil maneras de taparlo. Apartando una capa de tierra y cubriendolo por completo, con musgo de nuestros árboles, con musgo de fibra larga, etc. Entonces, el resultado es diferente. A los dos días de empezar a regar, observamos como le aparece una fina capa de "pelo", fruto de la actividad microbiana que se está produciendo y por tanto de la correcta aplicación del abono. Es más, si lo levantamos, podemos llegar a encontar hasta gusanos que están alimentandose de este abono y que ayudan a su descomposición. A las semanas, notaremos como los árboles empiezan a sacar una brotación uniforme y crecen con una coloración muy interesante. Algo estaremos haciendo bien.


Es más, cuando vamos a reponerlo, no encontramos muchos residuos que retirar, osea que se ha descompuesto correctamente.


Conclusión: Podemos usar hanagokoro en verano, siempre y cuando lo hagamos correctamente.

Ahora me ha quedado la duda del biogold...¿Qué pasará si lo enterramos? Habrá que probar! 

Chicos, esto es ciencia! Y no lo que hace el hombre de negro en el Hormiguero...jajajaja.

Un saludo a todos

Manuel Porras Sanchez

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