Visita a los jardines del mundo I parte



El pasado fin de semana, organizamos una pequeña excursión mis compañeros de trabajo y yo a unos jardines famosos en Berlín llamados Los Jardines del Mundo. Gärten der Welt.

Estos jardines presentan al visitante una serie de rincones ambientados en diferentes culturas y caracterizados con gran detalle. En varias entradas os voy a resumir la visita y os pondré fotos de lo que vi.

La entrada de los jardines no hace honor a lo que nos vamos a encontrar dentro. Un poco sobria.
Pagamos religiosamente nuestros 4 euros que nos dan derecho a acceder al parque durante todo el día y nada más entrar te das cuenta de que es un sitio especial.


Una vez dentro, puedes recorrer infindad de caminos. Todo está cuidado al detalle y el paseo es agradable. Ahora, en esta época del año los olores a primavera y los colores de las brotaciones te hacen disfrutar con todos los sentidos.


En diferentes puntos del parque vas entrando a zonas en las que se pretende trasladar al visitante a diferentes partes del mundo. En nuestro recorrido, el primer jardín que visitamos fué un jardín balinés. En el camino nos empezamos a encontrar con esculturas y monumentos que te indicaban que estabas entrando a este jardín.



Una vez llegado al recinto, para recrear la s condiciones climáticas, tuvimos que entrar en un invernadero donde la humedad relativa era bastante alta.

Y aquí algunas fotos de detalles y los edificios que allí se representaban.







Salimos de este jardín y volvemos a pasear por los caminos, viendo que el día nos va a acompañar.  En Alemania, como en muchas ciudades de Europa, la gente tiene un hábito muy bonito. Fomentar el día en familia con los más pequeños de la casa, disfrutando de las zonas verdes y respetandolas. Aquí no verás una colilla tirada en el cesped, o un montón de cascaras de pipas. Los picnics abundan, y el civismo también. Sorprendente para alguien que vive al lado de la playa como yo y que está harto de ver como la gente deja sus residuos, apaga sus colillas en la arena o simplemente, se come un kilo de pipas con sus amigotes y tiran las cáscaras a la arena. Tenemos tanto que aprender...

Bueno, volviendo al jardín. El siguiente jardín que visitamos fue un jardín de Seul. La recreación de un templo nos esperaba para darnos la bienvenida y adentrarnos en este jardín.






  

Bueno, en breve os seguiré contando el resto de jardines. Un saludo a todos y gracias por acompañarme en esta aventura del blog.

Manuel Porras Sanchez

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