jueves, 15 de mayo de 2014

Divagaciones sobre nutrición I.

Hace unos días hablaba con mi amigo Salvador de los Reyes, Bonsallal4, sobre el momento dulce que estabamos viviendo en España con el arte del bonsai. La gente conoce cada vez nuestra pasión y el grado de calidad de las colecciones privadas va mejorando a pasos agigantados. Esto también ha provocado un boom en la cantidad de páginas, blogs y otras comunidades, entre las que me incluyo, que hacen más fácil conocer los entresijos de este arte. Pero no todo lo que se publica es de calidad ni todo es verdad.
Internet se ha convertido una herramienta muy útil en nuestra actualidad y se ha convertido en algo "normal" el buscar cosas cuando nos surgen dudas. Pues bien, mucha gente lee los consejos que se publican en las páginas de internet y el problema viene cuando estas publicaciones se hacen, de forma incosciente, afirmando lo que es esencial o correcto para un fín u otro. Y esto muchas veces es mas una contra que una ventaja.

Recientemente me he visto involucrado en un pequeño debate sobre las ventajas de abonar con abono sólido o líquido y como influye en el crecimiento de unos bonsais en apariencia, iguales. A mi respuesta de que no todo es el abono, se ha levantado cierto revuelo y afirmaciones rotundas sobre lo esencial del abono y su importancia (de hasta el 90%) en el correcto desarrollo de un bonsai. Y claro, me he quedado un poco a cuadros...en un comentario se desmontaba todo mi conocimiento respecto a fisiologia vegetal, edafología y química agrícola.

Pues bien, hace tiempo, los socios de nuestra asociación nos pidieron la posibilidad de preparar algo de información sobre la nutrición de los árboles y decidimos realizar una serie de artículos que iban enfocados a explicar un poco la alimentación de las plantas y lo que ocurre dentro de estos seres.
Aquí os presento uno de esos artículos, que iré subiendo poco a poco, y con el que pretendíamos hacer reflexionar a la gente sobre que es correcto y que no. Y sobre todo, lo que a mí me va bien, no te tiene que ir bien a tí:

La alimentación de nuestros árboles es un tema que siempre genera dudas a todos los aficionados. Las cantidades, los elementos a utilizar, incluso la frecuencia o la naturaleza de los mismos nos lleva a plantearnos mil preguntas que terminan provocándonos muchos dolores de cabeza. Pues bien, vamos a intentar solucionar estas pequeñas dudas.
Las plantas, incluidos nuestros bonsáis, llevan a cabo un proceso natural conocido como fotosíntesis mediante el que a partir de luz, agua y CO2, son capaces de sintetizar en las hojas azúcares que emplearán en su crecimiento y desarrollo.
 

Para que nos entendamos, estos azúcares son el “cemento” que necesitamos para construir nuestra casa, por lo que aquí es dónde habría que resaltar la importancia de la colocación de nuestros árboles y el cuidado con el riego.
Una vez fabricados estos azúcares, uno de los usos que se les da es la absorción de nutrientes por la raíz para el desarrollo de estructuras y el crecimiento de los órganos. Es decir, necesitamos estos “bloques de hormigón” para, con ayuda del cemento, poder terminar nuestra casa.
La absorción de estos nutrientes por parte de las raíces está muy limitada a la forma en la que los apliquemos por lo que será importante que se puedan disolver de una forma adecuada y queden disponibles para que la planta los pueda “coger” de forma fácil, ya que dependiendo de su naturaleza, del sustrato que empleamos, del agua que utilicemos para regar, estos nutrientes podrán ser utilizados o no.
Los diferentes tipos de tierra y el agua que empleamos nos van a condicionar un poco el tipo de nutrición a aportar, pero vamos a intentar saltarnos todo este tema e ir directamente a los nutrientes que necesitamos y como los podemos aplicar.

¿Qué nutrientes necesitamos y qué hace cada uno?
 
A todos nos suena las tres letras NPK que tanta importancia se le da en los abonos y que muchas veces nos sirven para saber, más o menos, que es lo que hace cada abono, ¿pero que siginifica?
NPK son los símbolos químicos de Nitrógeno, Fósforo y Potasio, por ese orden, que son los elementos más comunes y más empleados en la nutrición, por lo que se les conoce como MACRONUTRIENTES.

El NITRÓGENO es uno de los más importantes y está relacionado con todos los procesos que se dan para el crecimiento y desarrollo de nuestros árboles, por lo que si pudiésemos analizar cualquier tejido de nuestros árboles veríamos que se encuentra en todas partes. Una de sus principales funciones es intervenir junto a otros elementos en la fotosíntesis.
El FÓSFORO es un elemento que juega un papel muy importante en la construcción de nuevos tejidos sobre todo de raíces, así como en el inicio de las floraciones de aquellos árboles que tengan flores.
El POTASIO interviene en el mantenimiento de todas las estructuras, jugando un papel muy importante en la regulación de la fotosíntesis y sobre todo en el mantenimiento de la vida de nuestros pequeños.
 
Pero junto a estos tres, existen otros macronutrientes necesarios para el correcto desarrollo de nuestros bonsáis y en menor medida existen lo que se conoce como micronutrientes que aún siendo su proporción de necesidad menor, también hay que tenerlos en cuenta a la hora de alimentar a nuestros pequeños.

¿Y cómo se los doy a mis bonsáis?
 
Ya sabemos un poco por encima la importancia de los tres elementos prioritarios, el resto de elementos son también importantes y en otro artículo os contaremos que función hace cada uno.
Lo más difícil es saber qué y cómo dárselo. Esta pregunta suele tener muchísimas respuestas, ya que al final, conociendo las necesidades generales, podemos aplicar nuestra propia receta basándonos en nuestras plantas y nuestra forma de manejar la planta. Por eso, muchas veces, lo que yo hago no es lo mismo que lo que puedes hacer tú, pero mientras que a mí me funcione, esa será mi receta, y mientras a ti te funcione, esa será tu receta.
Esto último, aunque parezca un “me lavo las manos” es la clave del éxito de muchos aficionados a la hora de plantear sus abonados y sus programas de riego, ya que cogiendo un poco de cada receta es capaz de adaptarla a su propia experiencia y dar con “la receta perfecta”.
Pues bien, aquí van algunas recomendaciones GENERALES que se deben tener siempre en cuenta:
‐ Por la facilidad a la hora de manejarlos, hay que intentar escoger siempre abonos que contengan todos los nutrientes para asegurar el crecimiento estable del árbol. Lo que hacemos es servir un buffet libre en el que nuestro árbol cogerá en cada momento lo que necesite.
‐ En líneas generales, no debemos abusar de los nitrógenos, provocaremos que los crecimientos sean muy grandes. Por lo que debemos movernos entre el 5 y el 10% del aporte total.
‐ El potasio juega un papel muy importante a la hora de preparar a la planta para el invierno, por lo que hay que intentar aportarlo sobretodo en otoño.
‐ Dado que en nuestras tierras, el calcio abunda en el agua, deberemos compensar siempre con un poquito de magnesio, pero nunca más del 2%.
‐ Aunque todo el mundo recomienda el uso de quelatos de hierro para obtener colores mas intensos y por su importancia en el desarrollo de algunas funciones vitales de las plantas, no es un elemento que debamos abusar de él, por lo que no es conveniente aportar más de un 0,5%., ya que es caro y no lo suele asimilar todo.
Esto está muy bien, pero ¿cómo lo hago yo? Bueno, mi receta personal y la que me funciona a mí es la siguiente:
  • Lo principal es el riego. Agua de buena calidad, a ser posible osmosis y siempre intento tener la superficie de la akadama humeda. Si en verano hay días típicos de levante con mucho levante, pulverizo las hojas, evitando hacerlo en las horas centrales del día. Y no tiene nada que ver el mito de que es porque se queman las hojas con las gotas del agua. Ya explicaré esto más adelante.
  • Todos los árboles están abonados con abono orgánico sólido y de liberación lenta. El abono suelo cambiarlo cada mes ymedio aproximadamente, dependiendo de la degradación.
Con esto, sería suficiente. En épocas de invierno intento cambiar las formulaciones de los abonos para permitir un "descanso", pero recordad que son seres vivos y como tales siguen necesitando sus "cosicas"
 
Si queremos un plus, y dado que en primavera verano regamos más y nuestras plantas van están mucho más activas, suelo complementar.
  • Una vez al mes, riego con ácidos húmicos. La dosis es de 2 cc por litro de aguay suelo hacerlo en el primer riego del día. Con los ácidos húmicos estoy bajando un poco el pH del sustrato, ayudando a la planta a asimilar el abono presente y sobre todo, estoy añadiendo de forma puntual un monton de microelementos, entre ellos hierro, que van a venir bien a la planta. La materia orgánica que lleva estos ácidos ayuda a la planta a superar el calor del verano, ya que es más rápida de asimilar y activa el resto de funciones. No es bueno abusar, porque entonces el efecto es peor, tanto para la planta como para nuestro bolsillo.
  • Una vez al mes, pulverizo con algas foliares. Esto lo hago para aumentar un poco el ritmo de trabajo de las hojas, que a fin de cuentas son las verdaderas fábricas. Notaremos que los árboles cogen otro tono de verde, pero solo dura unos días.
En invierno suspendo el ácido húmico y las algas. Y en otoño alargo los tratamientos para ir “durmiendo” la actividad. 

¿Es necesario hacer todo esto para tener buenos árboles?
 
NO, rotundamente NO. El abonado si es interesante para tener árboles con buena salud y que puedan lucir en su máximo esplendor. El resto de productos solo nos van a dar un punto más de calidad en nuestro cultivo que irá en función de la exigencia que tengamos nosotros para nuestras plantas. Pero con agua, sol y un abonado suave a base de biogold o similar, nuestros árboles lucirán igual de radiantes.

Recordad, mi receta es mía, cada uno debe adaptar sus recetas a sus árboles y sus necesidades.

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