Saber esperar, la historia de un acebuche.

Si algo nos caracteriza a los occidentales es nuestra forma de vivir.

Por norma general, se nos considera como personas que sabemos vivir, que disfrutamos de la buena vida y se nos caracteriza por costumbres de vida "tranquila y despreocupada". Pero en el momento en el que te regalan un bonsai, descubres una faceta que para muchos es desconocida, la impaciencia. 

¿Por qué digo esto? 

Pues bien, los que compartimos afición hemos pasado por esta fase en la que queriamos los resultados de una poda, o de un alambrado en tiempo record, esperabamos ansiosos poder seguir trabajando nuestros árboles y no respetabamos la sabiduria de la naturaleza y su forma delicada de hacer las cosas. Las cosas bien hechas necesitan su tiempo y debemos aprender a medirlos y observarlos.

Pues bien. Esta es la historia de una espera grata, una espera en la que estoy aprendiendo mucho y sobre todo, una espera en la que el resultado es más que gratificante.

Corría el año 2008,cuando tuve la grata oportunidad de empezar a trabajar este acebuche.


Se trata de un ejemplar muy castigado por el viento y el pastoreo de la zona donde se encontraba y que inicialmente presentaba unos cuernos muy bonitos con cantidad de detalles en la madera que demostraban el paso del tiempo y la supervivencia a la que habia sido sometido en su vida. 

Pues bien, lo primero que hice fue intentar enraizarlo y respetar todas las zonas verdes y no verdes para despúes elegir el diseño, frente, etc. Aquí podeis ver una serie de detalles: 




El paso del tiempo, y el saber esperar me dieron como resultado un pan de raices muy interesante que me permitieron obtener una doble brotación, manteniendo las zonas en las que habia verde desde el momento en el que había llegado a mi poder.


Tras estudiar los diferentes diseños posibles, se descartó el tramo final de uno de los cuernos como zona viva por estar muy alejado de la base y aunque se podría haber intentado trabajarlo en estilo literati, no era un literati atractivo y presentaba más dudas que ventajas. Por lo que se decide trabajar con la zona más baja de brotación y formarlo a partir de aquí, eliminando aquellas zonas que no ayudaban al diseño final:

Poco a poco, el árbol iba cogiendo carácter, y poco a poco iba dejando ver el objetivo por el que se estaba trabajando. En los primeros trabajos que se realizaron en años posteriores se ha ido subiendo la zona de la base para ir descubriendo un poco más y así realzar un poco más todo el conjunto. Estas fotos son del año 2010, 2011 y 2012 respectivamente:



En el año 2012, mi amigo J. Mota me propone hacer una maceta para el árbol, por lo que decido dejarlo en sus manos y en las de Aku durante los meses necesarios para hacer la maceta y se queda en Málaga de vacaciones durante un tiempo. A la vuelta, viene con su maceta y una vez trasplantado el resultado final es este: 

Si os fijais en esta última foto, el trasplante que se realizó permitió una nueva inclinación de la base que potenciaba un poco más el movimiento de la caida de la copa y del ten-jin, dando un aspecto más dramático y potenciando la sensación de sufrimiento que se quiere dar a este árbol.

En el año 2013, el árbol sigue su camino, actualmente estoy aligerando un poco la madera de la base, que tiene zonas todavía muy pesadas y sobre todo, colocando bien las masas verdes de las copas, de acorde con su posición de plantado, y limpiando la madera más a fondo:

 
Lo más bonito de este árbol es lo que me une a él, y no sólo a él. Es un árbol que me gusta compartir con todos mis amigos, y con el que podemos pasar horas y horas hablando de lo que nos transmiten sus detalles, de lo que le queda por recorrer y sobre todo, del que tenemos que seguir aprendiendo de que las cosas deben respetar sus tiempos, sus normas y su desarrollo.


Si os dais cuenta, esta historia empezó en el año 2008 y ya han corrido 5 años y todavía le quedan muchas páginas que escribir. La unión que tengo a este árbol es muy elevada ya que para mi representa cosas tan importantes como la amistad, el saber esperar y la delicadeza del tiempo.


Con esta foto, tomada esta misma mañana, me despido hasta la próxima entrada.

Un saludo y seguid dandole a las tijeras!

Manuel Porras Sanchez

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