Los seguidores del blog conoceréis este ullastre que lo presente hace ya algunos meses y que decidí bautizar como "El Grito".
Es un árbol que por su forma no es fácil de diseñar y aunque tengo una idea de por dónde quiero que vaya su diseño me gusta pedir consejos y comentarlo. En este caso lo comentamos con Nacho Salar, y al igual que Erasmo y yo mismo, coincidimos en que la parte de la madera que os señalo en la siguiente fotografía tiene mucha fuerza. El simple hecho de cerrar un circulo con el juego de las maderas hace que nuestra vista se vaya a esa zona y resulte pesado ya que no encontramos ningún "punto de fuga" y no termina de acompañar a lo sinuoso del resto del conjunto
Tras un rato de debatir, decidimos que una de las mejores soluciones pasaba por intentar engañar a la vista y abrir ese circulo de espacio que hacía que el árbol ganase tamaño pero que realmente no terminaba de aportar nada. Así que eliminando una parte de esa madera que cerraba el circulo visualmente se aligeraba la percepción de la zona.
Este es el detalle de la parte que se decidió eliminar. Ahora a aparecido una cabeza de dragón preciosa que resalta mucho más. Pero aún así hay que seguir aligerando.
Al final, alambrado y por decisión propia eliminé con ayuda de la partetroncos un poco más de madera de esa zona para potenciar el dragón. El resultado es el siguiente:
En principio este año no tengo pensado trasplantar. Ahora a seguir refinando las copas para que gane más carácter y el año que viene ya veremos donde lo plantamos. La cosa es que "El Grito" ha dejado de gritar...















