Poco a poco los árboles empiezan a coger su ritmo normal de crecimiento.
Los abonados están dado su resultado y ya va siendo normal incluir en las tareas de los bonsais los pinzados característicos para favorecer brotaciones traseras y poder vigilar la correcta formación de las ramas.
Pues bien, en mi jardín ya llevo unos días dedicado a esta tarea y hoy os presento la de este olmo, que como se puede ver, lleva un ritmo muy bueno.
A parte de utilizar para formar las ramas, me va a venir bien para buscar a un inquilino que está merendándose las hojas.
El trabajo es sencillo. Repasando cada una de las ramas vamos podando aquellos brotes que están mal situados, ya sabéis, que crecen hacia arriba o hacia abajo, en direcciones contrarias a la dirección principal de la rama o que simplemente están mal situados y que si se dejasen crecer serían un problema para el diseño final del árbol.
Aquellos brotes que sí están bien situados, se podan a dos o tres hojas y mantienen las ramas dentro del diseño que estemos trabajando.
Así que después de un rato de poda, el resultado final es el siguiente:
Todavía queda trabajo para seguir madurando el ápice y las ramas más altas, pero el camino es el correcto y sé que poco a poco iré alcanzando la meta.
Espero que os haya gustado.
Por cierto, los dos inquilinos han pasado a mejor vida...













