Desde Alemania, vuelvo a mirar hacia atrás y os presento otro trabajo llevado a cabo el 29 de agosto. En este caso, no recuerdo si este árbol lo he presentado en el blog o no.
De todas formas, os voy a hacer una breve presentación.
Se trata de un Olivo, extraido de una finca abandonada bajo el consentimiento de su dueño y que lleva cultivándose en maceta algo más de 5 años. Los primeros años en maceta de plástico para fomentar el enraizamiento y los último años ha seguido su camino en maceta de bonsai en sustrato de akadama + pómice para intentar reducir el peso del mismo.
El año pasado, debido a una serie de "infortunios" el árbol no respondió bien y decidí dejarlo crecer libremente durante el año pasado y parte de este.
A partir de la pasada primavera, se aumentó el abonado del mismo para "despertar" la brotación y favorecer su crecimiento, cosa que ha dado sus resultados y que ha permitido que se llevase a cabo el siguiente trabajo.
Las últimas semanas de agosto e incluso el mes de septiembre, tenemos la suerte de tener un clima muy agradable que permite trabajar los árboles del género Olea de forma similar a como lo hacemos en primavera, por lo que podemos defoliar el árbol completamente, siempre y cuando la salud del árbol nos lo permita. Así que, manos a la obra!
Y un montón de hojas después...
Ya tenemos el árbol totalmente "desnudo" y podremos trabajarlo con una visión general de las ramas, ya que vamos a aprovechar para podar y posicionar las ramas que vayamos a utilizar en la formación de este árbol.
Después de un rato alambrando y posicionando, este es el resultado final.
Todavía queda mucho camino que recorrer. Madurar esas ramas para que no desentonen con el tamaño del árbol es tarea de muchos años y de mucha paciencia. Pero poco a poco el "árbol más grande de mi colección" empieza a perfilarse.
Sol, abono y riego.
Espero que a mi vuelta me encuentre con un árbol lleno de vida otra vez!
Un saludo a todos!





























